CÓMO TOMARSE CON CALMA Y ENFRENTAR DE MEJOR FORMA LA TEMIDA PSU

CÓMO TOMARSE CON CALMA Y ENFRENTAR DE MEJOR FORMA LA TEMIDA PSU

 

La proximidad de la PSU normalmente incrementa los niveles de ansiedad en los jóvenes que deben rendir esta importante prueba de selección universitaria. Si bien toda situación de examen resulta en cierto modo estresante, la PSU representa para muchos el  final de un largo proceso de enseñanza y aprendizaje, así como una instancia decisiva en la definición del porvenir inmediato y hasta en lo que será sus vidas futuras. Esto hace de la PSU una instancia crucial y, por lo tanto, una experiencia que para muchos se torna extraordinariamente angustiante.

 

El sicólogo y académico de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O´Higgins, Sergio Espinoza, explica que “este hecho resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta que el incremento de la ansiedad hasta niveles clínicamente significativos puede traducirse en una alteración transitoria de las capacidades adaptativas, lo que involucra una disminución de la calidad en las relaciones interpersonales, labilidad emocional, disminución en la percepción de autoeficacia (o autoestima),e interferencia en las funciones cognitivas superiores como la atención, la concentración y la memoria”.

 

El profesional recalca: “Este conjunto de signos y síntomas característicos de los estados ansiosos, sumados a la experiencia de malestar subjetivo y padecimiento personal, inhibe la capacidad de pensar correctamente (pensamiento lógico), empobrece la expresión del conocimiento y deteriora el desempeño intelectual en cualquiera de sus formas”.

 

Por ello, una primera consideración que se debetener presente es que cierto grado de ansiedad es normal y común en todos a la hora de realizar un examen. “Sin duda, esto tiene que ver con la sensación más o menos incómoda de “ser evaluado” y con el tipo de preocupaciones que podemos tener ante un examen y sus consecuencias. Sin embargo, cuando enfrentamos una situación de examen a la que le adjudicamos un poder extraordinario sobre nuestro “destino”, es muy frecuente que surjan distorsiones cognitivas que resultan muy perjudiciales para el manejo de la ansiedad: “si saco un mal puntaje, no podré ingresar a la carrera que quiero”, “si no ingreso a la carrera que quiero, no tendré la posibilidad de trabajar en lo que me gusta”, “si no puedo trabajar en lo que me gusta, no tendré más opciones en la vida”, etc., etc”, recalcó Espinoza.

 

La complejidad social, cultural, económica, e incluso política, que afecta el funcionamiento del sistema de educación superior en nuestro país, incrementa el grado de incertidumbre, lo que sumado a los altos niveles de competitividad y consumismo propios de nuestra sociedad contemporánea, hace de esta pruebe de selección universitaria una experiencia que, de no ser manejada adecuadamente, pude llegar a adquirir, para muchos de los jóvenes que la rinden, una verdadera experiencia traumática.

 

Al respecto el académico señala, “la educación es, esencialmente, todo lo contrario: “Si la educación no nos hace más felices, entonces no nos sirve de nada”. La relación entre educación y felicidad ha sido desde la época clásica, el punto crucial para psicólogos y filósofos. Esta reflexión desarrollada inauguralmente por Aristóteles en su “Ética a Nicómaco”, nos lleva a poner paños fríos frente a esta instancia de evaluación y nos anima a relegarla al lugar que le corresponde: el de una prueba, es decir, una instancia que siempre puede ser superada”.

 

Para enfrentar de mejor forma el proceso, hay que tener claro que esta prueba, por relevante que sea, no tiene poder sobre tu destino,  ni constituye un camino hacia la felicidad, el éxito o bienestar personal. Para Sergio Espinoza Parra, se debe ver más que como una evaluación que mide conocimientos y determina el futuro, como una oportunidad para poner a prueba el poder de tus convicciones, una instancia que nos muestra cuánto estamos dispuestos a entregar para el logro de nuestros objetivos.

 

Ver las cosas desde esta perspectiva permite establecer que todos los jóvenes que rindan la PSU tendrán éxito, sólo que algunos necesitarán más tiempo que otros para lograr lo que anhelan.

 

Sugerencias prácticas para nuestros jóvenes en este crucial y bello momento de sus vidas:

 

PASO 1: Regula tus expectativas, genera confianza y ponte una meta.

 

  • Revisar tu situación personal y capacidades: Analiza cuánto tiempo y dedicación invertiste realmente durante el año para preparar la prueba. ¿Qué clase de alumno fuiste durante la enseñanza media?, ¿de qué manera administraste tus prioridades y tu tiempo?, ¿Cómo pondera tu promedio de notas?, ¿de qué forma organizaste el material para los ensayos?, ¿en qué medida cubriste los contenidos temáticos de cada materia estudiada?, etc. Responder con honestidad estas preguntas, te permitirán regular tus expectativas en relación a lo que es sano esperar de los resultados que obtendrás en esta prueba. Tus expectativas no pueden estar por sobre el esfuerzo invertido. Si sientes que no diste lo suficiente para preparar con tiempo esta instancia de evaluación o que hubo mucho por hacer y que no hiciste, entonces necesitas ajustar tus expectativas a la realidad y ver las alternativas que surgen de aquello. Por ejemplo informarte de la variada oferta académica y sistemas de financiamiento que ofrecen las distintas universidades para cada perfil de estudiante, o considerar la posibilidad de tomar esta instancia evaluativa como una experiencia necesaria para mejorar tu rendimiento el próximo año. En cualquier caso tu reflexión estará siendo desarrollada sobre la base de un análisis realista de tu situación y eso te permitirá retomar el control de la situación, la serenidad y el dominio sobre tus decisiones y conductas.
  • Confía en ti mismo: Una vez regulada tus expectativas de lo que puedes esperar de la cosecha en función de lo que realmente haz sembrado, concéntrate en lo que puedes lograr si realmente te lo propones y haces todo lo que necesitas para asegurar el éxito.

 

  • Ponte una meta ambiciosa, pero realista: Este es, tal vez, el punto más importante en este modelo de intervención. Sobre la base del autodiagnóstico realizado en el punto anterior, define una meta inspiradora y estimulante, pero que se ajuste a tu situación particular. Para ello es necesario dejar de ver este examen como una instancia terminal, y redefinirlo como un eslabón más dentro de una larga cadena de situaciones que debes manejar integradamente para el logro de tus objetivos. Define ¿qué quieres lograr?, ¿de quién depende?, ¿quién más podría ayudarte?, ¿para qué quieres lograrlo?, ¿en qué otro momento de tu vida has logrado un hito excepcional?, ¿qué de lo que hiciste en ese momento te puede servir ahora?, ¿ qué estás haciendo para lograrlo?, ¿cómo lo vas a hacer?, ¿cuándo vas a empezar?, ¿cómo sabrás que lo estás logrando?, ¿qué harás si no lo logras?

 

  • Maneja las expectativas y presiones externas: Conversa con las personas importantes para ti de manera de ajustar sus expectativas a la realidad. Se honesto como lo fuiste contigo mismo también con ellos. Con esto harás que las personasque más quieres se alineen con tus expectativas y metas personales. Esto te ayudará a liberarte de presiones externas, te sentirás acompañado por las personas más importantes para ti y fortalecerás tu confianza.

 

PASO 2. Preparación antes del examen.

 

  • Acércate al examen con confianza. Utiliza pensamientos positivosy toma el control de la situación. Debes estar atento para Interceptar los circuitos de pensamientos catastróficos u omnipotentes y mantener una actitud positiva frente a cualquier escenario.
  • Piensa en el examen como una oportunidad para acceder a información valiosa para tu propio diagnóstico y la definición de tus metas personales. Un desempeño por debajo de lo que esperas, es también necesario para definir el método que necesitas para lograr lo que te has propuesto. No es un “No”, sino un “Todavía no”.
  • Revisa el material a fondo y organiza qué otros materiales necesitarás para el examen. Utiliza una lista.
  • Deja mucho tiempo, especialmente para hacer las cosas que necesitas antes del examen y llegar al lugar sin sobresaltos.
  • Esfuérzate y se proactivo para mantenerte enfocado en el examen y en un estado de ánimo sereno y positivo.
  • Evita hablar con compañeros que no estén bien preparados, que se expresan en forma negativa y que puedan arrebatar tu confianza.
  • Duerme bien la noche anterior del examen.
  • No te presentes al examen con el estómago vacío. Consume frutas y verduras frescas. Evita los alimentos procesados, edulcorantes artificiales, bebidas alcohólicas, café, chocolate, huevos, alimentos fritos, comida “chatarra”, cerdo, carnes rojas, azúcar, productos con harina blanca, papas fritas, comidas que contengan conservantes o condimentos pesados.

 

 

PASO 3. Durante el examen

 

  • Antes de ir a dormir la noche antes del examen, organiza todo lo que vas a necesitar para el examen. Comprueba la hora y el lugar del examen.
  • Llega al examen a tiempo: no demasiado tarde ni demasiado temprano.
  • Lee con mucha atención todas las instrucciones del examen.
  • Centra tu atención solamente en el examen; no pienses en lo que otros están haciendo ni pienses en exámenes anteriores ni en tus objetivos futuros.
  • Controla el tiempo durante el examen.
  • Cambia de posición para relajarte y presta atención a tu respiración.
  • Si tu mente se pone en blanco, pasa a la pregunta siguiente.
  • No pierdas tu concentración ni tu ritmo de trabajo cuando los demás comiencen a entregar sus exámenes. No necesariamente el primero en entregarlo será el que tenga el mejor rendimiento.
  • Si te encuentras tenso y nervioso durante el examen, recuerda que tú tienes el control. Respira lenta y profundamente. No pienses en el temor. Haz una pausa y retoma el paso siguiente, uno a uno.
  • Debes estar preparado para sentir algo de ansiedad. Esa ansiedad, en niveles óptimos, puede ser muy positiva si logras manejarla y canalizarla para mantener activo tu estado de alerta y mantenerte enfocado en la tarea.

 

PASO 4. Después del examen

 

  • Repasa mentalmente cómo lo has hecho.
  • Haz una lista de las cosas que dieron resultado e intégralas a tu vida cotidiana.
  • Trabaja para el logro de tus objetivos y sírvete de la PSU como una instancia útil para tus anhelos personales.

 

Autor entrada: Liuba

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